Antes de la cirugía de cadera: la preparación completa
La preparación antes de un reemplazo de cadera es tan importante como la cirugía misma. En la consulta preoperatoria revisamos juntos todos tus estudios para confirmar que estás en las mejores condiciones — y cuando llegás al quirófano, ya tenemos todo planificado. Esta página reúne todas las indicaciones para que no te quede ninguna duda suelta.
Los estudios preoperatorios
Antes de la cirugía necesitarás realizarte: radiografías de pelvis y cadera en carga, análisis de sangre y orina completos, electrocardiograma y evaluación cardiológica e infectológica. En los casos con planificación 3D, se agrega una tomografía computada con protocolo específico, que es la base del biomodelo de tu cadera.
Cada estudio tiene un porqué: la evaluación cardiológica confirma que estás en condiciones para la anestesia; la infectológica minimiza el riesgo de infección del implante; las imágenes definen el plan quirúrgico exacto.
La medicación: qué suspender y qué no
Es fundamental que informes todos los medicamentos que tomás — incluidos los de venta libre y los suplementos. Algunos anticoagulantes y antiinflamatorios deben suspenderse días antes de la cirugía, siempre según indicación médica y con el esquema exacto que te daremos por escrito. Nunca suspendas medicación crónica (presión, diabetes, tiroides) por tu cuenta: eso también se ordena en la consulta preoperatoria.
El día previo y la mañana de la cirugía
- Realizá un baño con jabón antiséptico la noche anterior y la mañana de la cirugía, según la indicación que recibas.
- No te rasures ni depiles la zona quirúrgica: las microlesiones de la piel aumentan el riesgo de infección. Si hace falta, se resuelve en el quirófano con el método adecuado.
- Presentate con ayuno total de sólidos y líquidos según la indicación horaria que te demos.
- Retirá esmalte de uñas, alhajas y piercings; si usás prótesis dental o audífonos, avisá al equipo.
Qué llevar al sanatorio
- Ropa cómoda y holgada (pantalones fáciles de subir y bajar).
- Pantuflas o zapatillas cerradas y con suela de goma — nada de ojotas.
- Elementos de higiene personal.
- DNI, credencial de tu cobertura y toda tu documentación médica.
- Si ya tenés bastones canadienses o andador, llevalos: los vas a usar desde el primer día.
- Cargador del celular. Y una sola persona acompañante es suficiente.
Preparar tu casa antes de internarte (el detalle que nadie te cuenta)
Volvés a casa a las 24-48 horas de operado, caminando con asistencia. Que tu casa te espere lista hace la diferencia:
- Despejá los caminos: alfombras sueltas, cables y obstáculos son el enemigo número uno.
- Baño: idealmente una silla o banco de ducha y, si es posible, agarraderas. Un alza de inodoro ayuda las primeras semanas.
- Cama: que no sea demasiado baja; la altura ideal permite sentarte con las caderas por encima de las rodillas.
- Silla firme con apoyabrazos para tus primeros días: evitá sillones bajos y mullidos.
- Lo que uses a diario, a la altura de tu mano: evitá tener que agacharte o estirarte los primeros días.
- Dejá comida resuelta para la primera semana (viandas congeladas = mejor amigo del postoperatorio).
Preguntas frecuentes de la etapa previa
¿Tengo que donar sangre antes de la cirugía?
Con las técnicas actuales de ahorro de sangre —incluido el uso de ácido tranexámico, sobre el que he publicado investigación en revistas internacionales— la necesidad de transfusión se redujo notablemente. La indicación se evalúa caso por caso en el preoperatorio.
¿Puedo comer normalmente los días previos?
Sí, con una alimentación equilibrada. Solo aplica el ayuno estricto desde el horario indicado la noche anterior. Si estás en un plan de descenso de peso, mantenelo: llegar mejor a la cirugía siempre suma.
¿Qué pasa si me resfrío o tengo una infección justo antes?
Avisanos de inmediato. Una infección activa —urinaria, dental, respiratoria o de piel— puede obligar a posponer la cirugía por seguridad: el implante y las infecciones no se llevan bien, y preferimos reprogramar antes que arriesgar.
El primer paso es una consulta
Traé tus estudios si los tenés. Si no, empezamos de cero: evaluamos tu cadera, te explico qué tenés y cuáles son tus opciones — operarte o no operarte, con la información completa para decidir.
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